Leí esa frase en una publicación de Instagram, y desde ese momento retumba en mi cabeza. Y es que en mi caso es cierto. Mi año empieza en febrero. Ya te cuento por qué. Generalmente, enero es el mes de arranque, y de planes, y de deseos, por supuesto, de metas iniciadas y de metas incumplidas o que, muchas veces terminan el 31 de ese mismo mes.
Por Eleonora Zuleta Patiño (“>)
