Cada
vez que hacemos una sesión de DANZALEGRÍA, es una experiencia única e
irrepetible, ya que la energía que se genera es ocasionada por la relación de
un grupo de personas profundamente conectadas en ese instante, comprometidas en
servir amorosamente, liberando la mente y encarnando la compasión por sí mismo,
a través del movimiento y el juego de lo que significa la vida, solo en ese
instante.
Por Pedro Luis Salazar (“>)
