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| Foto: Pexels - Pixabay |
Vivimos en una sociedad donde cada vez más personas están menos alegres. El trabajo, las responsabilidades, las redes sociales son algunos de los detonantes de ello. Lo que no se usa se daña, la alegría que no se usa, deja de funcionar y es ahí donde empiezan muchos problemas de salud. Una alegría atrofiada por mucho tiempo es difícil de recuperar, sin embargo, con algo de constancia y un buen programa sí se puede re-habilitar la alegría. Por Eleonora Zuleta Patiño (">)