Recientemente
en una sesión me comentaban que a las personas les da miedo reír en público so
pena de ser tildados de locos, tontos o ridículos, en especial ese miedo es
típico de los hombres, los cuales, una vez derribado, disfrutan de su niño
interno hasta las lágrimas. Los clubes de risa proporcionan ese espacio en el
cual todos los integrantes reímos sin razón y al unísono, logrando así vencer
al miedo al ridículo más arraigado.
Por Eleonora Zuleta Patiño
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