Cuando estudiaba comunicación social, nada me generaba más ansiedad que empezar a escribir los famosos trabajos de redacción y estilo periodístico. ¡Era una tortura!. Era pasarse al menos 30 minutos con la mente en blanco frente a la pantalla de la computadora, también con una hoja en blanco. Y resulta ser que esa es una constante en la vida, la hoja en blanco. Y ella puede ser empezar un proyecto, hacer un giro de volante en la ruta de tu vida, comenzar una nueva etapa. La hoja en blanco aterra, pero también impulsa pues al estar en blanco puedes llenarla, literalmente, con lo que quieras profesional y personalmente.
Por Eleonora Zuleta Patiño (¨›)

